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domingo, 23 de junio de 2019


Historias de biblioteca: Biblioteca Internacional de la Juventud Jugendbibliothek

Cuando entramos en una biblioteca, el silencio parece transportarnos a un nuevo mundo. Mirando a nuestro alrededor, a las estanterías repletas de libros, nos olvidamos de dónde venimos y lo único en lo que pensamos es en qué nueva historia vamos a sumergirnos. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos qué hay detrás de estos templos literarios. En esta sección recorreremos la historia de algunas de las bibliotecas más interesantes y curiosas del mundo.


Imaginaos un castillo en medio de un bosque, rodeado de un lago. ¿Qué podríais encontrar en su interior? ¿Un rey loco? ¿Una princesa custodiada por un dragón? ¿Un hechicero poderoso?... Pues si entráis en el castillo de Blutenburg en Múnich, Alemania, hallaréis cientos de princesas, caballeros, reyes, animales parlantes, brujas y muchas cosas más en forma de historias. Y es que esta fortaleza del siglo XV alberga la Jugendbibliothek, la mayor biblioteca internacional de literatura infantil y juvenil del mundo.


Imagen de la Jugendbibliothek | IJB


Alemana y de origen judío, Jella Lepman fue una periodista y escritora de libros infantiles que, durante la Segunda Guerra Mundial, huyó a Gran Bretaña junto a su familia. Tras la guerra, regresó a su país con el encargo de colaborar con las fuerzas americanas asentadas en territorio alemán en la creación de un programa cultural y educativo para las mujeres y los niños. Su objetivo era “alimentar las mentes” de estas personas que tanto habían sufrido por la guerra.


Jella Lepman y los inicios de la biblioteca. IJB

Gracias a la colaboración de distintas editoriales logró reunir 4000 libros para niños de 14 países diferentes, los cuales fueron expuestos en 1946 en la Exposición Internacional de Literatura Juvenil. Esta exposición le dio la idea de crear una biblioteca de literatura infantil y juvenil, lo que se hizo realidad tres años después, el 14 de septiembre de 1949.

La biblioteca, que inicialmente se localizaba en una villa en Múnich, fue la primera en albergar libros procedentes de distintas partes del mundo para jóvenes y niños. En ella encontraron un refugio en el que recuperarse de los horrores de la guerra y, esta iniciativa, se convirtió en un símbolo de unión internacional pacífica a través de la cultura.  

La biblioteca en la actualidad

Aunque la filosofía de Lepman sigue formando parte de los pilares de la biblioteca, en la actualidad su misión principal es preservar la cultura y la literatura infantil y juvenil a nivel internacional, promoviendo la lectura entre los más jóvenes a través de distintas actividades como exposiciones, clubes de lectura, debates o festivales como el White Ravens Festival. Por último, también actúa como centro de investigación gracias a las valiosísimas colecciones históricas que contiene.



Exposición de la biblioteca dedicada a Michael Ende e imagen del White Ravens Festival. IJB

Ya sea por su historia, por sus colecciones o simplemente por la belleza del castillo y sus alrededores, merece la pena visitar esta curiosa biblioteca, ¿no creéis?



domingo, 19 de mayo de 2019


“Anastasia”: una emocionante obra de arte

Mirando a mi alrededor, a las butacas rojas, al escenario, a los palcos laterales, puedo imaginármelo: una noche en el ballet, vestida con un traje de gala, con mis monoculares entre las manos enguantadas para ver de cerca a los bailarines. Esa imagen tiene banda sonora, una canción muy famosa que suena en mi cabeza desde que salí de casa. La canción habla de una voz, una voz que se escuchó una vez en diciembre.

Las luces se apagan y la cortina que cubría el escenario, se eleva. La música empieza e instantáneamente abandonamos el teatro para entrar en un palacio de elegantes columnas de mármol y grandes ventanales, tras los que cae la nieve de mayo. En el centro de la habitación hay una niña. Una niña cuyo nombre sabemos antes de que los otros personajes lo desvelen. Ella es Anastasia.




La leyenda de Anastasia es bien conocida gracias a la película de animación de 1997 producida por 20th Century Fox. En 2017, esta película fue llevada a los escenarios de Broadway en un musical con el mismo nombre. Desde octubre de 2018 este musical está en el Teatro Coliseum de Madrid, donde parece que permanecerá hasta octubre de este año.


Imágenes de: IMDB y Broadway.com 


Antes de contaros qué me pareció el musical, me gustaría contaros un poco el fascinante origen de esta historia. El argumento está basado en hechos reales: el asesinato de la familia Romanov y de cuatro de sus empleados a manos de los bolcheviques la noche del 16 de julio de 1918. El asesinato de la familia se mantuvo en secreto durante mucho tiempo, así como sus cuerpos. Pronto empezaron a correr rumores de que algunos de los cinco hijos del zar seguían vivos, y no tardaron en surgir impostores. 



Fotografía de la familia Romanov tomada en 1913. De izquierda a derecha: Olga, María, Nicolás y Alejandra, Anastasia, Alekséi y Tatiana. Imagen de: Wikipedia.

Sin embargo, quizás la más famosa fue Anna Anderson, una mujer que aseguraba ser la menor de las hijas de los zares: Anastasia. La joven trató de probar su identidad hasta su muerte, pero años después se pudo analizar su ADN, desvelando que en realidad se trataba de Franziska Schanzkowska, una mujer desaparecida en Polonia en 1920 que había perdido la memoria. Por otra parte, en 1991 y en 2007 se encontraron los cuerpos de la familia al completo, resolviendo el misterio que giraba en torno a sus muertes.


El musical

Los afortunados que hayan podido ver el musical “Anastasia” en la Gran Vía de Madrid estarán de acuerdo conmigo en que el elevado precio de las entradas está en gran parte justificado. La escenografía es impresionante, con un escenario que se transforma y se mueve. Tan pronto nos traslada al salón de baile de un magnífico palacio ruso como a un tren en pleno viaje desde San Petersburgo a París. Sin duda, la escena que más me impresionó fue la del ballet, justo antes del encuentro entre Anastasia y su abuela. No diré más para aquellos que queráis ir a verla, tan solo que esa escena es un ejemplo precioso de metateatro, es decir, de una obra teatral dentro de otra. Solo por eso ya merece la pena verla. 


Imagen de: rtve.

El vestuario, por otro lado, también es digno de mención. Me quedé con la boca abierta al ver los trajes de la zarina Alejandra y de la propia Anastasia. No sé cómo de rigurosos son desde el punto de vista histórico, no soy una experta, pero creo que aportan mucho a la recreación de la historia.

La banda sonora es clave en un musical y, en este caso, creo que es casi perfecta. Y digo “casi”, porque ya que es prácticamente idéntica a la de la película de animación, creo que habría sido mucho mejor si hubieran mantenido las letras. Me parece que de esa manera habría llegado más al público y, para qué mentir, ¡me dio rabia no saberme las canciones! En cualquier caso, también es esencial mencionar el extraordinario trabajo de los actores y bailarines. Las voces y los espectáculos de baile son maravillosos.

No obstante, a pesar de todos estos puntos positivos, no todo me pareció estupendo. Creo que un fallo importante de la obra es la interpretación de los actores. Por alguna razón, no me gustó del todo. Salvo algunas excepciones, la mayoría de los personajes me parecieron demasiado dramatizados o sobreactuados. Entiendo que quizás hayan dado más prioridad a que los actores cantaran y bailaran bien, o que quizás aquel día tuvieran una mala tarde, pero sin una buena interpretación es difícil meterse en la historia por completo. Aunque ello no estropeó el espectáculo, creo que es un detalle importante que haría de esta obra de arte simplemente perfecta. Si os animáis a verla, ¡contadme qué os ha parecido!

Más información:

Sobre el musical en Madrid


Sobre el musical de Broadway


Sobre el asesinato de la familia Romanov


domingo, 2 de diciembre de 2018


“El jovencito Frankenstein”: música, espectáculo y mucho humor

Si buscas un plan para estas navidades, este post puede interesarte. Aunque no te gusten los musicales, “El jovencito Frankenstein” es una buena opción si quieres pasar una noche divertida.


Imagen de: Broadway World

“El jovencito Frankenstein” está basado en la película homónima de Mel Brooks, a su vez inspirada en la obra de Mary Shelley. Sin embargo, las semejanzas con el libro son muy pocas. La película cuenta la historia de médico norteamericano Frederick Frankenstein, nieto (para su desgracia) del legendario Víctor Frankenstein. La trama comienza cuando le llega la noticia de que su abuelo ha fallecido y por tanto debe acudir a Transilvania para recibir su herencia, que incluye mucho más que un viejo castillo.

El musical, alojado en el espectacular Teatro de la Luz Philips de Gran Vía está protagonizado por el actor y bailarín Víctor Ullate, que es uno de sus puntos fuertes. No obstante, también son muy buenas las interpretaciones de actores como Jordi Vidal, representando el papel de Igor, o Teresa Vallicrosa dando vida a la graciosísima Frau Blücher. De hecho, una de las cosas que me gustan más del musical frente a la película es que este personaje tiene mucho más protagonismo.  

Si no has visto la película, no te preocupes, disfrutarás igualmente del musical. Yo la vi después y he de confesar que no me resultó tan divertida, a pesar de que el argumento y gran parte del guion son prácticamente iguales, quitando algunas bromas que están adaptadas a nuestra cultura y nuestro tiempo (lo que a veces te saca del ambiente). La clave del humor, en mi humilde opinión, está en los actores que la interpretan y en las canciones.

¿Qué pega le pondría? Sin duda, los personajes femeninos. Es cierto que todos los personajes son ridículos, pero no pude evitar sentirme algo incómoda con las estereotipadas imágenes de dos de las protagonistas: Inga, ayudante de Frederick, y Elisabeth, su prometida. Además, aunque en la película también se representan de esta forma, en el musical se hace de manera mucho más exagerada.

A pesar de ello, el humor, la música, la escenografía y el cuarteto protagonista (Frankenstein, Inga, Igor y Frau Blücher) hacen que merezca la pena ir a verla. 

Más información en:

https://eljovencitofrankenstein.com/


domingo, 18 de noviembre de 2018


Adaptaciones literarias

El mundo de la literatura está estrechamente unido al del cine y las series. Rara vez ocurre que en la cartelera no veamos una película que se haya inspirado o basado en un libro. A veces, aunque menos frecuentemente, también pasa lo contrario. Para los lectores, esta relación amorosa tiene sus altibajos, con películas que satisfacen nuestras expectativas y otras… no tanto. Con los años y como humilde inexperta que soy, he aprendido a aceptar que las adaptaciones no son más que interpretaciones y, por tanto, no tienen por qué ser idénticas al original. Además, he de reconocer que en alguna ocasión ¡incluso me han gustado más que el libro! En este post os cuento mi experiencia con algunas de ellas.

La que menos me ha gustado

Empezaré por lo negativo para pasar el mal trago primero. La adaptación que más me ha horrorizado, y espero no ofender a nadie con ello, es la película de Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso.



Imágenes de: Planeta de Libros e IMDB

Cuando se estrenó, allá por 2013, yo era una friki de la saga, y esperaba con muchas ganas que saliera la película. Aunque algunos actores no me convencían desde el principio por no encajar físicamente con lo que me había imaginado, decidí darle un voto de confianza. Sin embargo, cuando fui a verla me llevé una gran decepción. Resumiendo, me pareció la parodia del libro, lo cual habría sido gracioso si la hubieran vendido como tal. Pero tranquilos litlanders, lo he superado, aunque confesaré que tampoco he sido capaz de ver la serie… En este caso, me quedo con los libros.


La que más me ha gustado

Me alegra reconocer que hay muchas adaptaciones que me han gustado bastante. Por ejemplo, cuando vi la adaptación de la primera película de Los Juegos del Hambre ¡salí encantada! Me pareció muy fiel al libro y me fascinó la actuación de la actriz protagonista, Jennifer Lawrence. 


Imágenes de: Planeta de Libros e IMDB

Sin embargo, si tengo que quedarme con una, escogería la versión televisiva de 1983 de Jane Eyre. Aunque prácticamente todas las adaptaciones que he visto del libro me han gustado, esta miniserie de la BBC me emocionó especialmente. Desde el punto de vista visual es más pobre que, por ejemplo, la película de Cary Joji Fukunaga de 2011. No obstante, viéndola, tuve la sensación de estar en un teatro, y los actores principales me gustaron muchísimo.

Adaptaciones complicadas

Como mencioné hace unas semanas en la reseña de Tenemos que hablar de Kevin, me parece especialmente difícil adaptar este libro (aunque ya se ha hecho). No tanto por la dificultad de la trama sino de los personajes. Me parece que podrían perder parte de su esencia. 


Imágenes de: Anagrama

Otro libro que creo que perdería “la gracia” si se llevara a las pantallas es Escrito en el cuerpo, de Jeannette Winterson. Espero poder hablaros pronto de esta novela, cuyo principal atractivo es que no sabes si la voz del protagonista es de una mujer o de un hombre. Por razones obvias, este misterio se perdería si lo viéramos en el cine o la televisión. Además, en mi opinión, la historia se simplificaría un poco y se perdería la preciosa forma de escribir de la autora.

La que me gusta más que el libro

Me ha sucedido en raras ocasiones, pero una de ellas fue con la novela Brooklyn, de Colm Tóibín. La película me encantó, me pareció que tenía mucha historia más allá de la trama amorosa. Por no hablar de la actriz protagonista, la increíble Saoirse Ronan, ¡una de mis favoritas sin duda! Sin embargo, en el libro tuve la sensación de que me faltaba algo. No sentí la misma emoción que con la película (con la que lloré en algún momento), y me pareció muy flojo. 


Imágenes de: Casa del Libro e IMDB

La que me gustaría ver

Cuanto más te gusta un libro, más riesgos hay de que te decepcione su adaptación. Sin embargo, en algunos casos también hace que te apetezca más verlo en el cine o la televisión. Para mí, ese es el caso de Wicked: Memorias de una bruja mala, de la que ya existe un musical


Imágenes de: Planeta de Libros e IMDB

Indagando para este post, he descubierto que… ¡mi deseo se va a cumplir! Al parecer ya hace tiempo que se habla de hacer una película musical basada en este libro, que supuestamente estaría prevista para diciembre de 2019. Sin embargo, todavía no hay nada seguro. Creo que quizás sería más interesante verla en forma de serie de televisión, pero por el momento me conformaré con esperar a ver la película. ¡Espero que no me decepcione!

¿Qué pensáis litlanders? ¿os gustan las adaptaciones de los libros? ¿estáis de acuerdo o en desacuerdo con mis opiniones? ¡Contádmelo en las redes o los comentarios! 



domingo, 8 de julio de 2018


Una tarde estupenda de narices

Estaba yo una mañana desayunando cuando en la radio anunciaron que, a partir de marzo, en el Teatro Reina Victoria de Madrid se representaría la obra Cyrano de Bergerac. El nombre me sonaba, pero no tenía ni idea de qué podía tratar. Con solo oír la palabra “teatro”, puse la antena. No solo porque, para variar, no hablaban de política, sino porque me encanta ir al teatro. Cuando escuché el argumento, ¡me entusiasmó aún más!


Imagen de: Teatro de Córdoba

Edmond Rostand se inspiró en el escritor Cyrano de Bergerac para crear su obra más conocida. A parte de tener el mismo nombre, el protagonista de la obra comparte otras cosas con el escritor, como su gusto por los versos.

Resumiendo, la obra trata sobre este personaje (súper inesperado), un héroe del siglo XVII al que no hay espada que le gane ni verso que se le resista. Aunque algo malhumorado y aparentemente imbatible tanto en la esgrima como en la poesía, Cyrano es un ser humano como otro cualquiera y también tiene sus inseguridades. Concretamente, una enorme nariz que le acompleja bastante, sobre todo cuando piensa en su amada, su prima Roxana, la más bella dama de París. Este amor y sus complejos meterán a Cyrano en más de un lío.

Si queréis saber más sobre la obra de teatro, rebusca en la sección LitLand Treasures y empápate de Cyrano.

Hecha esta introducción que ha sido más larga de lo que pretendía, os hablaré de la obra que fui a ver, hace unas semanas. En una palabra: maravillosa. 


Teatro Reina Victoria, Madrid

Ya desde el principio tenía ganas de verla (ya sabéis, porque lo escuché en la radio), pero iba con cierta cautela, sin saber si sería tan genial como parecía. He de confesar que tenía más miedo por el reparto, dado que los protagonistas son actores de televisión bastante conocidos: como Cyrano, José Luis Gil (más conocido por La que se avecina o por ser la voz del padre de Nemo); como Roxana, Ana Ruiz (de, por ejemplo, Camera Café) y Álex Gadea (El secreto de Puente Viejo) como Christian. Sin embargo, la interpretación de José Luis Gil me atrapó enseguida.

Desde mi desconocimiento sobre teatro y actuación en general, como espectadora disfruté muchísimo de un Cyrano que, a pesar de su enorme nariz (muy lograda por cierto), me resultó tremendamente atractivo. La fuerza, el ingenio y el poder que emana desde el principio de la obra hace que te enamores del personaje al instante. A medida que pasa la obra, sientes como se rompe esa fachada y el personaje muestra su lado más vulnerable y humano. Todo ello de la mano de interpretaciones divertidas y emocionantes del resto de personajes. Personalmente, disfruté muchísimo de la actuación de Rocío Calvo, quien nos hizo sonreír desde el principio, y Javier Ortiz, con un personaje realmente entrañable.

Interpretaciones maravillosas y, sobre todo, versos que atraviesan la mente y llegan al corazón.

Desgraciadamente las representaciones en Madrid han terminado, pero si tenéis oportunidad (la compañía sigue de gira) y queréis pasar una tarde divertida en el París del siglo XVII respirando aire de versos, ¡no os la podéis perder!

Más información en: https://lanarizdecyrano.es/gira/